El “aceite de oliva de Córcega” es un aceite de oliva que se caracterizada por su suavidad en boca, con picor y amargor casi imperceptibles. Los aromas son finos, recordando a los frutos secos. El color del aceite va desde amarillo paja a yema de huevo clara, pudiendo contener reflejos verdes. La historia del olivar en la isla es antigua y constituye la base sobre la cual se construyó la cultura oleícola insular. El olivar salvaje u oléastre es indígena en Córcega y su cultura fue desarrollada probablemente por las civilizaciones griegas y romanas. La presencia de numerosos olivares centenarios en la zona ponen de manifiesto un pasado oleícola importante cuyo apogeo se sitúa al final del siglo XIX. Esto se explica por un contexto climático especialmente favorable para el cultivo del olivar. |